Pensar, planificar y gestionar las ciudades del futuro ha de cambiar la manera en que se ha venido haciendo, ha de integrar el pensamiento, los conocimientos, las necesidades de sectores sociales, de personas que hasta ahora han estado poco presentes. Se ha de abandonar la falsa idea de neutralidad técnica y proyectual.
La alternativa no es una, contrariamente al modelo extendido y dominante, sino muchas. La ciudad sostenible será múltiple y diversa en si misma y con respecto a las otras. Las ciudades que junto a ciudadan@s y países sigan un único patrón corren el riesgo de quedar dependientes e incapacitadas para ser libres y participes de un diálogo de iguales para simplemente ser fieles seguidoras de la zanahoria que atrae al burro, pero que nunca alcanza.
Si las ciudades hasta ahora han sido pensadas por y para el hombre ideal, se hace imperativo un nuevo pensamiento amplio. La integración de las mujeres en las decisiones que se tomen sobre la ciudad, teniendo en cuenta sus diferentes experiencias, profesiones y circunstancias sin olvidar el conocimiento adquirido por el rol de género otorgado. Los conocimientos de las mujeres han permanecido invisibilizados, ocultados, secuestrados en el falso reducto paradisíaco de la domesticidad[1]. Pero aún consiguiendo una mayor participación de la mujer no es suficiente, es necesario más, como es la incorporación de las miradas, las vivencias y las necesidades de muchos otros y otras, niños y niñas[2], ancianas y ancianos; en definitiva de todas las minorías; ya sean estas de carácter de género, económica, de raza, de cultura,[3] de tendencia sexual[4], de edad o de otra clase. Aquí radicará la posibilidad de un urbanismo de la multiplicidad.
Las ciudades han de ser sostenible entendido como concepto de amplio espectro, que conjuga lo social y lo natural. Incorporado al concepto de sostenibilidad está el deber de garantizar por parte de las ciudades las diferencias que no las desigualdades, como parte de la preservación del futuro. La vida urbana no siempre, en las condiciones actuales, es una vida urbana, ya que la falta de referentes y de significados compartidos que den cohesión a l@s ciudadan@s convierten lo urbanizado en áreas especializadas. Por lo tanto, la construcción de ciudades sostenibles también pasa por ser capaces de regenerar formas urbanas con significado, creando nuevos paradigmas según las diferentes realidades. Ha de ser sostenible en cuanto a espacio de significación, expresión de la multiplicidad social, un planeta urbano-ciudadano necesita encontrar los discursos y las formas mediante las cuales cada ciudadana y ciudadanos se sientan interpretados y representados.
…cuando miro hacia el futuro veo la Cosmopolis, o mejor aún el necesario viaje hacia cosmópolis – un viaje de entendimiento con diferencias, de conexiones con un “Otro” cultural, de un sentido emergente de destino interconectado…
… avanzar en una practica de planeamiento progresivo en el siglo XXI, basado en las visiones del pensamiento feminista, postmoderno y postcolonial…
… entrar en el siglo XXI moviéndonos hacia Cosmopolis. Esto es trabajando para una sociedad en la que la diferencia pueda florecer –la diferencia en toda su multiplicidad- al tiempo que continúa su lucha por una justicia medioambiental y económica, para la comunidad, y para que sobreviva el espíritu frente al ataque furioso de la cultura global del consumo…se trata de un proceso y un devenir más que un logro y un ser…[5]
[1] FRIEDAN, Betty. La mística de la feminidad. Madrid: Cátedra, 2009 (1963) y MURILLO, Soledad El mito de la vida privada. Madrid: Siglo XXI, 2006.
[2] TONUCCI, Francesco La ciutat dels infants. Barcelona: Ed. Barcanova, 1997.
[3] HAYDEN, Dolores. The Power of Place. 1995
DAVIS, Mike Magical Urbanism. Latinos Reinvent the U.S. Big City. London – New York: Ed. Verso, 2000.
SANDERCOCK, Leonie. Towards Cosmopolis. Chichester, West Sussex: John Wiley & Sons, (1998) 2000.
[4] Bell, David and Binnie, Jon “Teatros de crueldad, riveras del deseo. La erótica de la calle”en Fyfe, Nicholas R. Images of the Sttreet. Planning, Identity and Control in Public Space. London & New York: Routledge, 1998.
[5] SANDERCOCK, Leonie. Op. citada.


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muy bien Zaida, viajemos a Cosmópolis y compartamos experiencias de otros viajeros que están ya constuyendo las ciudades del mañana para esa nueva civilización que empieza a emerger con dolores de parto
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Ehorabuena, Zaida, por tu artículo que suscribo. Un fuerte abrazo, Cristina García-Rosales